
EQUIDAD… IGUALDAD… DERECHOS…
(NOTA: Este es un artículo extenso, como respuesta a los discursos públicos en Puerto Rico con respecto a las leyes propuestas que protegerían a las comunidades LGBT de la Isla. Por favor, tomen el tiempo para leerlo, no lo lean a prisa. Es un ensayo socio-teológico, no solamente un artículo de opinión.)
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Cuando entré en la adolescencia comencé a sentir un dolor horrible en mi rodilla derecha. La verdad es que no había razón para ello. Nunca he sido deportista. No me había lastimado. Sólo me dolía la rodilla. Preocupada, mi madre me llevó a la pediatra. Después da varios exámenes, la pediatra llegó con su diagnóstico. “Mayi,” le dice la pediatra a mi mamá, “lo que tu hijo tiene no es nada grave. Es solo que está creciendo. Esos dolores son normales. Es parte del proceso de crecimiento.”
Nunca me voy a olvidar de este incidente. De hecho, en más de una ocasión esta historia me ha servido para mis sermones. El proceso de crecimiento duele. Crecer implica cambios y transformaciones que en ocasiones pueden ser dolorosas. Algo así es lo que pasa con el proceso de educación. Si se toma en serio, la educación no es algo de un solo día. La educación es – o debería ser – un proceso de aprendizaje continuo que, de una manera u otra, conlleva transformación y por ende, un poco de dolor e incomodidad. He ahí donde está el peligro de la educación…
Debo aclarar que “educación” e “instrucción”, aunque pueden utilizarse coloquialmente como sinónimos, no lo son. La instrucción es una forma de enseñanza en la cual se adiestra para un propósito en particular. Por ejemplo, podemos obtener instrucción de cómo armar un aparato electrónico. Para armar dicho aparato, no necesitamos saber el porqué, solo necesitamos el dónde van las piezas y ponerlas en su lugar. Una persona instruida sabe crear algo. La instrucción es muy importante en el campo laboral, puesto que nos ayuda a llevar a cabo nuestras tareas y producir resultados. De hecho, toda disciplina requiere de instrucción.
Pero la educación es más que instrucción. La educación es un conjunto de conocimientos que nos permiten interactuar en la sociedad. La educación no solamente instruye a un individuo a llevar a cabo una tarea sino que nos ayuda a entender el contexto en el cual esta tarea se lleva a cabo.
Les comparto dos ejemplos de cómo la instrucción y la educación van de la mano pero son diferentes.
Digamos que una ingeniera civil quiere hacer un puente que cruce de un lado del río al otro. La ingeniera tiene la capacidad de diseñar el puente. También puede ella determinar los materiales a utilizarse, los procedimientos necesarios y las dimensiones del proyecto. Su instrucción le permite hacer todo esto. Pero digamos que esta ingeniera no tuvo educación, solo tuvo instrucción. ¿Para qué es bueno ese puente? ¿Sólo para pasar de un lado al otro? ¿Cuál es la razón por la cual se quieran conectar un lado del río al otro? ¿Qué beneficios traerá este puente?
En su educación – probablemente universitaria – esta ingeniera fue expuesta a una educación comprensiva. Durante sus años de estudio, ella tomó cursos no solamente de diseño y materiales, sino que tomó cursos de economía y sociología, de historia y de redacción.
Podrás preguntarte – como se preguntaban muchos/as de mis compañeros/as de estudio – el porqué es importante tener todos esos “cursos irrelevantes” en el currículo universitario. Pues vayamos de regreso a las preguntas que cito arriba. ¿Por qué hacer el puente? Puede ser que hayan razones económicas: un lado del río tiene las fábricas mientras el otro tiene las tiendas que venden los productos. Esto es economía, no ingeniería ni química. ¿Dónde hacer el puente? Pues en el lugar más accesible para la población (demografía), pero suficientemente apartado como para no disturbar las sociedades expuestas al mismo (sociología) ni el medio ambiente (ecología). ¿Por qué hacerlo hoy y no esperar unos años? Porque el movimiento de personas al área lo requiere (historia). ¿Habrá dinero para construirlo? Pues una buena presentación a las compañías inversionistas (redacción) podría convencerles de que es necesario (retórica).
En fin, que la educación comprensiva a la que la ingeniera se haya expuesto le dará las herramientas para llevar a cabo su labor.
Ahora, permítanme compartir otro ejemplo más personal.
Mi profesión es el ministerio. O, en español sencillo, soy pastor de iglesia. Contrario a lo que muchas personas piensan, el pastor o la pastora no es – o no debería ser, como muchas personas que hay por ahí – un títere de Dios. Si bien es cierto que para quienes practicamos el ministerio “el llamado” es importante – o sea, nuestro sentido de que la Divinidad nos ha extendido una invitación al ministerio – también es cierto que es necesario obtener una educación comprensiva para ser un ministro o una ministra efectiva.
O sea, podemos tener una buena instrucción de cómo predicar. Pero eso es solo uno de muchos aspectos del ministerio. Un pastor o una pastora educada, también entenderá la historia de la fe (historia y humanidades), el contexto sociológico en el cual los textos sagrados fueron escritos (sociología y antropología), las características de la congregación a la que sirve (antropología, economía y demografía), etcétera. Pero también debe el ministro o la ministra tener conocimiento de la sicología y la biología – ¿está una persona con depresión porque perdió un ser querido o lo está porque tiene una condición de desequilibrio hormonal o de problemas químicos de los neurotransmisores dentro del cerebro? Además, tenemos que tener en cuenta aspectos económicos y financieros (¿cuánto se puede hacer con los recursos que contamos?) ¡Y todo esto es solo el comienzo!
Una educación comprensiva, contrario a una instrucción, lleva a tomar todo lo que tenemos alrededor en consideración. Pero además, la educación comprensiva trae consigo el “peligro” de que tengamos que cambiar de parecer de acuerdo a los datos nuevos que nos lleguen. O sea, que cuando se presentan nuevas alternativas, o se presentan nuevas realidades, debemos aceptarlos y utilizar los mismos para tomar nuevas decisiones. Hay ocasiones en que estas decisiones serán diferentes a las que en un momento pensamos que eran las únicas que debían tomarse. Esto, por supuesto, trae consigo el “peligro” de transformación, de cambio, de dejar atrás las cosas que conocemos y que nos hacen sentir cómodos para poder movernos hacia adelante.
En días recientes el debate público en Puerto Rico ha traído a la luz el peligro de la educación. Pero aun más, este debate ha demostrado que muchas personas que se autoproclaman “líderes” – ya sean políticos, comunitarios o religiosos – no tienen el deseo de exponerse a una educación. De hecho, ellos y ellas parecen estar conformes con su instrucción y han tomado la decisión de dejar de crecer como individuos y como miembros productivos de la sociedad. Prefieren, estos “líderes”, mantenerse enajenados y enajenadas de los datos y las nuevas realidades que el resto de la sociedad vive.
Lo más desafortunado es que, junto a sus posiciones erróneas, han tratado de arrastrar a una masa de personas que también han tomado la decisión de dejar de aprender. Y no digo que esta masa sea la mayoría. No lo creo. De hecho, sé – porque he sido parte de la facultad de una universidad en la Isla – que hay muchas personas que atesoran la educación y que la saben importante dentro de su necesidad de instrucción para ejercer diferentes profesiones.
Ahora, les comparto algunos datos específicos de las ridículas ocurrencias que han pasado durante los debates públicos en Puerto Rico.
Comencemos con la falta de educación de la legisladora que llamó – y sigue llamando – “orientación sexual” a la pedofilia y al bestialismo. Esta legisladora aprendió a ejercer una profesión (se instruyó), en su caso, la abogacía. Como no conozco su record con respecto a su profesión, digamos que es buena abogada. Digamos que representó a sus clientes de manera justa y profesional. Digamos que ganó varios casos y que perdió otros, como cualquier otra persona ejerciendo su profesión. Su instrucción le ayudó a ejercer la abogacía y hasta le ofreció herramientas para convencer al pueblo de que era la mejor candidata para ocupar un puesto público. Desafortunadamente, a esta legisladora no le interesa la educación. Como la educación implica transformación y por ende, un proceso de dolor al dejar atrás creencias, mitos, prejuicios y mores que han estado integrados a nuestra psiquis cultural, la legisladora ha preferido ignorar los datos, las realidades y los argumentos que se le han presentado tratando de corregir sus errores. No ha podido la legisladora reconocer su error y APRENDER, exponerse a una transformación y a un crecimiento. Así que sigue ella en su ignorancia y haciéndose la víctima.
¿Qué se puede hacer con un caso como el de esta legisladora y de otros y otras personas que pertenecen a la élite política del país? En su caso, esperar unos años para presentarla de nuevo ante las masas educadas de los y las votantes.
El segundo caso es más peligroso. Este es el caso de una señora que se autoproclamó “apóstol” y que dirige una congregación bastante grande en la Isla. Digo que este caso es más peligroso por varias razones. Primero, como pastor y teólogo, veo crasos errores teológicos en las enseñanzas de esta señora. Segundo, porque esta señora no tiene educación teológica ni entrenamiento profesional, por lo que ha estado poniendo en peligro la salud emocional y espiritual de miles de personas que han pasado por su congregación. Tercero, porque esta señora ha estado teniendo un protagonismo tremendo y controlando los medios de comunicación, dando una perspectiva errónea de quienes nos dedicamos al ministerio y de quienes hacemos teología, no sin señalar el daño que le hace al pueblo al no querer reconocer sus errores.
Cualquier persona puede ser entrenada (instruida) para predicar. Esto es fácil. Pero no toda persona tiene el deseo de aprender y educarse en el ministerio. No quiero entrar en muchos detalles porque ya este ensayo está suficientemente largo. Pero les dejo con varias observaciones teológicas que desmienten las posiciones de la señora que se autoproclama “apóstol”.
¿Puede alguien proclamarse “apóstol” hoy día? Según las Escrituras Cristianas – las mismas que esta señora demuestra que no ha leído – la respuesta es un rotundo NO.
¿Cuáles, pues, son los requisitos para ser apóstol? Pues son tres. Primero, haber estado con Jesús durante su ministerio y haber sido testigo de su resurrección (Hechos 1.12-26 y 1 Corintios 9.1) Y le cito esta parte de la Biblia Reina-Valera 1960 que esta señora dice que vino directa del cielo – “Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección.” (Hechos 1.21-22, esto ocurre cuando los Apóstoles se reunieron para escoger el sucesor de Judas Iscariote.) Segundo, un apóstol debe haber sido llamado o llamada directamente por Jesús u por el Espíritu Santo para tal trabajo (Mateo 10:1-15; Marcos 3:13-19; Lucas 6:12-16; Juan 20.1-18 [este es el llamado y la encomienda a María Magdalena, quien también fue apóstol en todo el sentido de la palabra]; Hechos 1:12-26; 9:1-19; 22:6-21; 26:12-23). Finalmente, los y las apóstoles tenían el poder de hacer milagros (Macos 3:15; 16:17-20; Lucas 9:1-2; Juan 14:12,26; 15:24-27; 16:13; Hechos 2:43; 4:29-31,33; 5:12,15-16; 6:6; 8:14-18; 19:6; 2 Timoteo 1:6; Romanos 1:11; Hebreos 2:3-4). Esta lista de versículos que hablan tan claramente de las características de un apóstol nos da la certeza de que la señora que se ha autoproclamado “apóstol” nunca ha abierto la Biblia para leerla.
Tenemos que tener en cuenta que el poder de hacer milagros es concedido a TODA persona creyente, no solamente a los y las apóstoles. Sin embargo, las tres características tienen que estar unidas para poder determinar si una persona es en realidad “apóstol” en el sentido bíblico de la palabra. Si no es así, entonces debemos hacer lo que la misma Biblia nos enseña, “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.” (1 Juan 4.11) Cuando tomo todo en consideración, la única conclusión a la que puedo llegar con respecto a esta señora es que es una falsa profetiza. Desafortunadamente, como dice la Biblia, “son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.” (Mateo 15.14)
En fin, que tanto la legisladora como la señora autoproclamada “apóstol” han sido instruidas, pero su temor a la transformación y al crecimiento como personas le han impedido educarse. Ese es el peligro de la educación: que duele, que hace que nos sintamos incómodos, que nos toca en lo más profundo y no nos deja iguales… En fin, que si queremos crecer como personas, tenemos que exponernos a los peligros de la educación. De otra manera, solo somos “metal que resuena, o címbalo que retiñe” (1 Corintios 13.1) pero completamente huecos.
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“Does your church know you are here?” Before we introduced each other, this was the first question I got from a Latina activist.
I was participating of a demonstration for immigration reform in Seattle. A few minutes after I arrived, I met this mother of two who was holding one of the signs and started a conversation with her. I shared that I was the pastor of a Baptist church in town. She looked at me surprised and asked the question above.
It turns out that, as this mujer activista told me, every time her organization approaches an iglesia evangélica Latina, they are turned away. She said that the most common excuse is, “Nosotros dejamos esos asuntos en manos de Dios.”
Since I have been working on (mostly) Anglo congregations for most of my parish ministry, I had no idea that this was the current situation among Latino Protestant communities. (I have to say that most of the Latino congregations active on issues of immigration in Washington State are indeed Roman Catholic parishes.) It certainly pained me to hear the experience of this mujer. I assured her that my parish and indeed my denomination, the American Baptist Churches, USA support comprehensive immigration reform.
Standing by the side of this mujer y sus hij@s, holding a banner and chanting, was indeed a spiritual experience for me. How come other Latin@ evangelic@s are not praying in this way? I met Jesucristo yesterday at this demonstration. How come are there churches refusing to meet him? As the saying goes, “A Dios orando y con el mazo dando.” I cannot pray to God while at the same time sit idle to wait for the Spirit to “do” what I ought to do. In fact, I believe that the Spirit moves me to work for this! After all, I was taught that I am las manos de Dios!
Por
J. Manny Santiago
Seattle, WA
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If you are a minister and you are not full of yourself – which unfortunately, happens a lot – you must know that we, pastors, preachers, ministers, priests, church leaders, make lots of mistakes. Here is something that happened to me recently and that I thought appropriate to share. This is not the first mistake I have made, nor will it be the last. I know this because, well, I am human and we all make mistakes. But I have been thinking a lot about this one and decided that it was good to write about it.
On Tuesday, the first email I sat down to write went something like this:
“Dear X, I am so sorry for my attitude on Saturday. I was rude to you in my response to your question, and for that, I am truly sorry. I am not opposed to join you and others [in the project the person had asked me to join.] But my way of answering you was not the appropriate way of letting you know how I felt, and for that I ask your forgiveness.”
The note continued with some other details on the project I had been asked to be part of and on how I wanted to be involved.
I kept thinking about my reaction to this person. What was I thinking when I answered her question so rudely?!
You see, we all make mistakes. We all get caught in the moment and let our feelings take the best of us. In this case, when I was asked about participating of this specific project, the “asking” was more of a “command.” I had not really been invited as been signed up without even knowing it! That, of course, caught me off guard and I didn’t quite like it. But – and here is where my mistake came in – my feelings had nothing to do with this person! She was not even the one in charge of the task. Instead, she was just the “messenger” if you will. She had informed me of my being on that assignment, but she had no idea what was behind it or how I got on the list of “volunteers.” My reaction to her was wrong. Period. I was rude in the way I responded her question when she approached me. I was also caught on some systemic flaws that I have fought for decades and yet I was replicating! This is what brought me to write about this experience.
Here is the problem. I am a Latino/Hispanic, openly gay, Protestant (which within my own cultural milieu is a minority) member of the clergy who grew up as the child of a poor family. I have been a minority my whole life! Yet, I too have power in certain circumstances. In fact, my own culture tells me that, because I am a man I am more entitled to things than the women around me. Moreover, my culture also tells me that, as a member of the clergy, I am above those who are not clergy. The larger American culture tells me that, because I have two graduate degrees, I am entitled to more power than those who do not have graduate degrees…
In my conversation with this woman, some of those positions of privilege came into place. She serves as the assistant to a colleague and she is a woman. My biases – which I try to overcome every day – made me approach her from a place of power on my side. I made assumptions about what her “role” ought to have been and how she should have approached me. It did not occur to me that in my interaction I was actually falling for those powers-that-be which have also oppressed me! I was being sexist, elitist and classist. I was using my privilege in our context to belittle her. That, of course, was wrong.
But here is the great news… Because of my own experience with oppression in many different forms, and because I have worked really hard in recognizing where I have been the oppressor, I was able to see my mistakes during this interaction. Moreover, I also realized that I had to apologize for my rudeness during our interaction.
Talking in theological terms, I can say that the experience reminded me that indeed none of us is free of sin. However, the important thing is not to just recognize it, but also amend our actions, ask for forgiveness and commit ourselves not to sin anymore. A friend and theologian and ethicist, Dr. Valerie Dixon, taught me once that we all are both oppressed and oppressors. Valerie always reminds us that oppression has many overtones and that we have to be always mindful and recognize when we are being oppressed or when we are using our own power – whatever that power might be or wherever that power might come from – to oppress others.
After I sent her my note, I received a reply from her with kind words. She also understood my concerns regarding the task I was assigned/volunteered, and she also let the door open for more conversations and more collaboration, in spite of my having been a jerk to her! (What a relief!)
We all are humans. We all make mistakes. But I am grateful that my experiences of making mistakes have helped me grow as a human being and as a minister. I look forward to continue working on my mistakes, on amending them, on “sinning no more” and on building a better environment for everyone around me.
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La politiquería barata de pseudo-religios@s puertorriqueñ@s me da asco. De seguro que la Divinidad está avergonzada. ¿Hasta cuándo van a seguir buscando chivos expiatorios a quien hecharle la culpa por las barbaridades que ell@s mism@s han creado? El peor ataque a la familia puertorriqueña ha venido desde quienes se paran cada domingo en el púlpito a predicar a Dios y se van a sus casas a maltratar a sus esposas, a atacar física-, mental- y sexualmente a sus propi@s hijos, y a sembrar sizaña y odio entre sus vecin@s. Serán muchas las gentes que se dejen engañar y vayan como corderit@s al Capitolio el lunes, pero como dicen, “el hábito no hace al monje.” Siguen siendo hipócritas que dicen saber de Biblia cuando no le prestan ni atención; iletrad@s que siguen a un supuesto “dios” que no es más que la suma de todas sus vergüenzas y odios. Eso es todo lo que tengo que decir con respecto a la marcha anti-familia, anti-vida, anti-leyes y anti-ética a la que van a ir “cieg@s dirigiendo a cieg@s.”
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A consecuencia del movimiento autodenominado “Boicot La Comay”, se ha hablado mucho sobre derechos. Personas que apoyan al Señor Kobbo Santarrosa, creador del personaje “La Comay”, siguen diciendo que éste tiene todo el derecho de decir cualquier cosa que quiera en su programa televisivo porque existe el derecho a la libre expresión. En efecto, tanto la Constitución del Estado Libre Asociado como la Constitución de la República de los Estados Unidos de América nos ofrecen el derecho de la libre expresión. Ambas Constituciones – las cuales rigen en Puerto Rico – nos ofrecen el derecho a la libre asociación, a la libertad religiosa y a la libertad de prensa entre otros. La Constitución de los Estados Unidos también nos ofrece el derecho a portar armas, uno de los derechos que la Constitución estadounidense otorga pero que no se encuentra en la Constitución del Estado Libre Asociado. Puntualizo estos derechos porque son los que más se invocan en el discurso público, pero las “Cartas de Derechos” tanto estadounidense como puertorriqueña contienen muchos otros derechos que en ocasiones desconocemos.
Ahora, vayamos al grano. En días recientes, luego de haber publicado una carta que envié al Sr. Jorge Ramos, presidente de WAPA Televisión, muchas personas comentaron sobre la misma en mi bitácora virtual. La mayoría de los comentarios fueron muy positivos, lo que agradezco mucho. Pero hubo varios que no fueron tan positivos. A pesar de esto, aquellos comentarios que no fueron positivos – de los pocos que he leído, porque si algo he aprendido en mis años como columnista es que nunca debemos leer los comentarios – fueron cordiales y nunca acusativos o de mal gusto. Por esto también les agradezco a mis lectores y lectoras.
En fin, que uno de los comentarios que más ha sonado es el decir que el Sr. Santarrosa tiene el derecho de expresar su opinión. Esto es, que el Sr. Santarrosa tiene el derecho de decir lo que quiera con respecto a la muerte de José Enrique Gómez aun sin evidencia de lo que ha dicho. Después de todo, sigue el argumento, el programa televisivo del Sr. Santarrosa gira en torno a chismes y rumores. Una vez que el Sr. Santarrosa dice su ya tan conocida frase de “alegada y aparentemente” todo queda cubierto bajo el manto sagrado del derecho constitucional a la libre expresión. Quienes alegan esto se equivocan.
Cierto es que toda persona tiene – tenemos – el derecho a la libre expresión. Pero, como indiqué antes, hay otros derechos en nuestras Constituciones que poco leemos y mucho menos conocemos. El Artículo II, sección 8 de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico lee así: “Toda persona tiene derecho a protección de ley contra ataques abusivos a su honra, a su reputación y a su vida privada o familiar.” Este derecho no me lo inventé yo; lo escribieron aquellas personas que trabajaron en nuestra Constitución y lo ratificamos el pueblo con nuestro voto y luego fue ratificado por el Congreso y el Presidente de los Estados Unidos. (Y que me disculpen si traigo a colación el hecho de que nuestras leyes y derechos están bajo el manto de las leyes y derechos estadounidenses, pero esta es la realidad política actual de la Isla, sea que la apoyemos o no).
¿Qué relevancia tiene esto para el caso reciente en el que el Sr. Santarrosa ha promulgado rumores y chismes sobre el Sr. Gómez aun después de su muerte? Pues que todo derecho constitucional lleva consigo una responsabilidad ciudadana. O sea, tus derechos comienzan donde terminan los míos.
Tomemos por ejemplo el derecho a portar armas, que está expuesto en la segunda enmienda a la Constitución estadounidense: “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado Libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas.” Las cortes han determinado que esta enmienda implica que toda persona tiene derecho a portar armas (independientemente de si es parte de una milicia estatal o federal, como original y claramente dice el texto. Pero esto sería tema para otro ensayo.) Este derecho a portar armas va de la mano con otro derecho que si bien no está implícito en la Constitución, sí es parte de la Declaración de Independencia: el derecho a la vida. Dice así el texto de la Declaración: “Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados…” O sea, que aunque tenemos el derecho de portar armas, no tenemos el derecho de quitarle la vida a cualquiera que se nos pare en el camino.
Cada derecho tiene una responsabilidad atada a él. Por lo general estas responsabilidades están plasmadas en los códigos legales. Tomando como ejemplo el derecho a portar armas; tenemos derecho a portar armas, pero las podemos usar solamente bajo ciertas circunstancias ya delineadas por las leyes so pena de ser acusados o acusadas de un delito.
Regresando al caso del supuesto derecho del Sr. Santarrosa de expresarse libremente; queda claro que este señor no ha utilizado su derecho responsablemente, no solamente en este caso sino en cada programa que ha salido al aire. Su coanimador, el Sr. Héctor Travieso, recientemente hizo exclamaciones públicas al respecto. Dice el Sr. Travieso que ellos dos tienen el derecho a expresarse, que quién no le guste es nuestro problema y que seguirán diciendo las mentiras que quieran y de quien quieran aunque no queramos oírlas porque “la verdad duele”. Hasta cierto punto, podríamos excusar al Sr. Travieso, ya que sabemos que su familia vivió bajo la dictadura de Batista y luego escapó la dictadura de Castro para establecerse en territorio estadounidense. Claro, el Sr. Travieso, en su afán de tener libertades que sus antepasados no tuvieron, confunde “libertad” con “libertinaje” e ignora el que los derechos vienen con responsabilidades.
Cuando, en mi afán por elevar el discurso, señalé a un comentarista de mi columna anterior, que sería mejor que buscara un poco de lo que significa “el contrato social” y que tomara tiempo para leer los trabajos de filósofos sociales y políticos como John Locke, la respuesta que recibí me impresionó. Dijo otra comentarista que le falté el respeto al primero por haberle llamado “ignorante”. Leí y releí mi contestación a ver dónde le pude haber faltado el respeto a la persona que comentó cuando le invito a sostener sus comentarios con argumentos sustanciales y no encontré nada. Solo encontré que en el tiempo moderno es ahora un delito – sino jurídico aparentemente social – el invitar a otras personas a educarse en los temas que nos afectan como sociedad. Otra vez, se trajo a colación el derecho inalienable a la libre expresión, pero en ningún lado se mencionó la responsabilidad inexcusable que tenemos para ejercer dichos derechos.
Si, el Sr. Santarrosa y el Sr. Travieso tienen derecho a la libre expresión. Es por esto que el pueblo les ha llamado, muy públicamente, a ejercer este derecho con responsabilidad. Hasta ahora, el pueblo le había dejado pasar – no sin alguna crítica – sus comentarios racistas, homofóbicos, sexistas, xenofóbicos y demás. No nos afectaba tanto porque estos comentarios por lo general iban dirigidos hacia personas públicas – políticos, artistas, escritoras, activistas, etcétera. Pero llegó el momento donde nos dimos cuenta que el Sr. Santarrosa no tiene escrúpulos y que no tiene clara la línea entre derechos y responsabilidades; fue cuando el Sr. Santarrosa comenzó ha promulgar chismes sobre un individuo privado, con una familia privada, con una vida privada. Fue en este momento cuando el pueblo nos dimos cuenta de que el Sr. Santarrosa no respeta ni ha respetado nuestra individualidad. Fue cuando el pueblo nos dimos cuenta de que el Sr. Santarrosa no tiene claro el que sus derechos vienen con responsabilidades, y que estas responsabilidades existen para protegernos a todos y todas, y que él no está por encima de las demás personas a quienes las Constituciones cobijan. Sus derechos y sus responsabilidades no son ni más ni menos que las mías.
Como puertorriqueño, sólo espero que sigamos nuestra lucha para acabar con la ola de violencia y odio que arropa nuestra Isla. Espero que cada puertorriqueño y cada puertorriqueña podamos entender que mis derechos comienzan donde terminan los derechos de mis vecinos y vecinas. ¡Que viva la libertad responsable! ¡Que viva la vida! ¡Que viva la PAZ!
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Sr. Ramos,
Leí con incredulidad sus comentarios sobre la reacción de nuestro pueblo a las expresiones del titiritero Kobbo Santarrosa y las compañías que se anuncian durante su programa. Como puertorriqueño responsable, que cree que un país de paz es posible y que sabe que el Sr. Santarrosa es portavoz de la ola de violencia y discriminación que arropa nuestro país, quería dejarle saber que SI, nuestra reacción es emocional. Aquí le dejo saber porqué:
– Es emocional porque ya estamos cansados de que usted, WAPA TV, la producción de “Super Xclusivo” y otros programas similares destruyan la moralidad de nuestra gente, de nuestra niñez y de nuestra sociedad en general. Cualquier persona con un corazón y con sentimientos ha de reaccionar.
– Es emocional porque, así como los comerciantes apelan a nuestros sentimientos para que compremos sus productos, es nuestra responsabilidad el usar estos sentimientos para reaccionar a su inhumanidad al apoyar programas, televisoras y pseudo-artistas que se mofan de nuestra humanidad.
– Es emocional porque ninguna revolución se ha combatido sólo con la razón. Es más, han sido muchos los sectores de la sociedad puertorriqueña – desde políticos hasta líderes de las comunidades LGBT, de las comundiades inmigrantes, mujeres, religiosos y otros – que han tratado de razonar con usted y con el Sr. Santarrosa a no aval. Ni usted en calidad de ejecutivo ni el Sr. Santarrosa han sido capaces de entender el daño que la muñeca hace a nuestras comunidades.
Si, Sr. Ramos, nuestra reacción es emocional porque ya estamos cansados de su televisora y de la cobardía de un hombre que se esconde detrás de las faldas de una muñeca para promover odio y violencia. Sí, Sr. Ramos, nuestra reacción es emocional porque somos un pueblo que, a diferencia de la muñeca, tiene corazón; y estamos usando nuestro corazón, nuestras palabras, nuestras acciones y – lo que más le interesa a usted, nuestro dinero, para parar esta ola de violencia y odio que su televisora, usted y el Sr. Santarrosa siguen promoviendo.
Queda de usted,
Rev. J. Manny Santiago
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Graphic Designer & Illustrator
New York, New York
Today’s Everyday Hispanic is the embodiment of the modern Renaissance man. He is an actor, singer, song-writer, dancer, graphic designer, illustrator, and activist. Julio Granados hails from Perú and currently resides in New York City. He has won several prizes for his amazingly beautiful illustrations, some of which are featured throughout the city of New York as part of its public art display.
Mr. Granados grew up in Lima, Perú, where he obtained degrees in arts and graphic design from the Pontifical Catholic University of Lima and the prestigious Toulouse Lautrec Institute. While graphic design is his main field, Julio has also delved into music and dance. He has performed his hit songs, Multiplícate por Cero and Extrañándote to audiences throughout the United States and Perú.
His acting has also gained him public acclaim. Mr. Granados has worked with the renowned CUATROTABLAS theater company of Perú, in which he worked as a set designer during the company’s tour in Germany with their production of Shakespeare classics. His leading role in the film El Corazón was featured in the International Film Festival of the European continent as well. More recently, Mr. Granados performed with the New York-based Rasgos Theater Company in their production of Oh! Yantay!, a production that received very positive critics reviews and was featured at the Latino International Theater Festival in New York City. The Association of Latin Entertainment Critics of New York (ACE), awarded Mr. Granados the Prize as Best Actor for his performance on this production.
Julio Granado’s main passion is graphic design and illustration. His work has been featured in several galleries throughout the world and has gained him international recognition having won prizes in competitions in Brazil, China, Spain, and his native Perú. His work, samples of which can be accessed at http://www.juliogranados.com, will be featured in 2012 edition of Art Takes Times Square.
People might think that a person with so many professional accomplishments would have no time to give back to his community. However, that is not Julio Granado’s case. Julio is extremely active in his local community and has volunteered for many years with Latinos D’, a project of the Latino Commission on AIDS, which helps to raise awareness about HIV and AIDS among young gay and bisexual Latino men. Throughout this empowerment project, Mr. Granados, as a volunteer, has helped the staff reach out to thousands of young gay and bisexual Latino/Hispanic men. For this amazing work with his community and for all the extraordinary work that Julio Granados does in the arts and entertainment, he is our Everyday Hispanic Heritage hero of today!
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Principal
Concord International Elementary School, Seattle, WA
The South Park neighborhood of Seattle is a racially diverse one. Their residents come from every ethnic, cultural and racial background. The neighborhood also has a large proportion of single mothers raising kids, a lower household income than the rest of the city, and a large number of residents with less than high school degrees. It is in this neighborhood where a unique elementary school shines like a beacon for the residents, providing hope of a better future for thousands of students.
Concord International Elementary School is a bilingual school, where every student – no matter what their cultural background – learns English and Spanish. They also learn computer skills, social studies, mathematics, history and many other disciplines of studies. But more than that, they are exposed to the possibility of a better education, a wholesome education that will take them far in their lives. All of this is possible to the wonderful environment that the school principal, Dr. Norma Zavala, has nurtured.
Dr. Zavala came to Concord International in 2009 when she was appointed by the district superintendent to serve this particular school. She has helped create an environment of trust and enthusiasm among students, parents, teachers, staff and volunteers. The classrooms are filled with joyous kids, none of whom are strangers to Dr. Zavala. She knows their names, their parents’ names, their personal histories and their needs.
Norma Zavala is a Mexican-American woman, who has dedicated her life to education, especially of Latin@ and Hispanic students. She has an undergraduate degree in Physiological Psychology from the University of Washington, a Masters in Education from the University of Washington’s Educational Leadership and Policy Studies program and a Ph.D. in Educational Leadership from the College of Education at the University of Washington. She serves the students with passion and creativity, two very important qualifications when you work with elementary school children!
Dr. Zavala has been an advocate for Hispanic and Latin@ kids for decades, and continues to show us that you can use the resources at your disposal, even if they are not all what you wish you had, in order to better the lives of thousands of kids and their families. She is also an everyday hero; her work will continue to transform lives and for this, Dr. Norma Zavala is one of our Everyday Hispanic Heritage heroines!
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Comienzo por revelar que, aunque puertorriqueño que participó activamente en política mientras vivía en la Isla, ya no vivo allá. Así que, si quieren, pueden ignorar mis comentarios sobre un asunto que, en primera instancia, no me afecta directamente. Ahora, esto es un asunto que afecta a cualquier persona que pueda en algún momento, regresar a vivir en Puerto Rico y por tanto estar sujeto a sus leyes. Segundo, no soy abogado, así que mi opinión es “secular” y viene desde la perspectiva de un ciudadano común.
El derecho a la fianza es parte de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. En su Artículo II, sección 11, párrafo 5 de la Constitución se lee: “Todo acusado tendrá derecho a quedar en libertad bajo fianza antes de mediar un fallo condenatorio.” Éste párrafo es parte de los derechos constitucionales de las personas (y fíjense aquí que son derechos tanto de mujeres como de hombres, a pesar de que se utiliza solo el masculino). El primer párrafo de esta sección lee: “En todos los procesos criminales, el acusado disfrutará […] de la presunción de inocencia.” Esta última parte es la que se conoce como “se es inocente hasta probarse lo contrario.”
Es importante señalar que la propuesta de enmienda a la Constitución del Estado Libre Asociado no cambia en ninguna forma los primeros cuatro párrafos del Artículo II, sección 11 de la misma. Por lo tanto, toda persona sigue siendo “inocente hasta que se pruebe lo contrario,” así como a tener derecho a representación legal, a un juicio rápido y justo y a otros derechos judiciales. Más que esto, la propuesta enmienda ¡NO QUITA EL DERECHO A LA FIANZA!
En un país tan politizado como lo es Puerto Rico, se ha utilizado la política partidista en contra de la Legislatura penepé y su monigot… digo, presidente y gobernador, para confundir al pueblo con respecto a esta enmienda. En realidad, la enmienda al derecho a la fianza establece PARÁMETROS para la misma. Otra vez, para que no haya confusión: la fianza se queda, solo que se ponen restricciones a COMO y a QUE TIPOS de delitos se les ofrecerá. Mire que no se dice que “a los culpables de delito…” sino que dice “a los acusados de…” La presunción de inocencia queda consticionalizada. Pero no solo eso, sino que la propuesta enmienda va más allá y dice que es “a fin de otorgarle discreción a los jueces para conceder o denegar el derecho a permanecer en libertad bajo fianza a los acusados de asesinatos cometidos con premeditación, deliberación o acecho; los acusados de asesinatos cometidos en medio de un robo en el hogar, en el curso de una agresión sexual o secuestro; los acusados de asesinatos cometidos al disparar un arma de fuego desde un vehículo de motor o en un lugar abierto al público, poniendo en riesgo la vida de más de una persona; o cuando la víctima del asesinato sea un agente del orden público que se encuentre en el cumplimiento de su deber; asignar fondos para la celebración del referéndum; y para otros fines relacionados.”
¿Qué quiere decir toda esta jeringonza en arroz y habichuelas? Pues que el juez o la jueza tendrán discreción en otorgar la fianza de acuerda al tipo de delito (grave o no grave) y al historial delictivo de la persona acusada. Esto no borra el derecho de toda persona de tener un juicio justo y rápido, de considerarse inocente hasta tanto se pruebe lo contrario, de ser juzgado y juzgada por sus pares, etcétera. Lo que hace la enmienda es poner parámetros claros sobre qué delitos merecen tener acceso a la libertad bajo fianza.
Pero, ¿no es esto equivalente a juzgar a una persona antes de someterla a juicio? A mi parecer, no. Tanto las constituciones como los códigos legales (civiles y penales) son para el bien de la sociedad. O sea, que por aquello que el filósofo político británico Thomas Hobbes (y antes que él, planteó Aristóteles y luego John Locke y Jean-Jacques Rousseau) llamó “el contrato social”, las personas tenemos el deber cívico y moral de mantener ciertos estándares de relaciones que permitan el mejor convivir colectivo. En este sentido hay ocasiones en que nuestros actos de violencia deberían ser penados. Este es un contrato en el cual hemos entrado por razón de vivir bajo las leyes de la nación y el Estado en el que tengamos residencia. Por supuesto que hay ocasiones en que las naciones y los Estados toman control absoluto y control parcial de nuestras vidas privadas y hay ciertos derechos por los cuales se tiene que luchar. Pero este no es, desde mi perspectiva, el caso con el derecho a la fianza.
En práctica, la fianza ha sido una forma de las personas con poder – económico o de narcotráfico y armas – de mantener sus estilos de vida sin importar cuánto mal hayan hecho a la sociedad. Pocas veces las personas pobres tienen acceso al dinero para quedar en libertad y más veces, el sistema judicial otorga cargas económicas más altas a acusados y acusadas pobres que a quienes tienen dinero, poder político o acceso a armas y drogas.
Otra pregunta que me han hecho es, “Pero eso es porque no has tenido que pagar fianza. ¿Qué tal si te pasa a ti?” Pues cierto, yo no he cometido un delito ni he sido sometido a juicio. Tampoco tengo en mi lista el cometer ningún delito por el momento, aunque si he roto varias leyes que son injustas aunque el romperlas no me ha llevado a juicio (esto es la llamada “desobediencia civil”). Si en algún momento cometiera un delito o fuera acusado de algún delito PARA LOS CUALES LA FIANZA NO SEA UNA OPCION, lo que esperaría es que se me someta a un juicio rápido, que sea justo, que tengan evidencia y que sea juzgado por mis pares. Claro, es más fácil hablar del diablo que verlo venir, pero ahí es donde me encuentro en este momento.
Esto es, definitivamente, un tema muy complejo y que debe considerarse muy bien antes de tomar acción. Si en algo no estoy muy contento con el proceso es, primero, que como todo en la Isla, se ha politizado, y segundo, que el gobierno no ofreció suficiente tiempo al electorado de analizar las opciones que tienen en el referéndum. Pero al final del día, yo no veo ningún derecho constitucional siendo quitado; lo que está claro es que se limita el acceso a la fianza, el derecho a juicio justo, a la presunción de inocencia, a ser juzgado por mis pares, etcétera, no se quita, ni se debe quitar. Recuerden que este no es el único derecho al cual se les ponen parámetros. Por ejemplo, toda persona tiene derecho a votar… siempre que cumpla con los requisitos para ello. Toda persona tiene derecho a tomar un puesto electivo… siempre que cumpla con los requisitos para ello. Toda persona tiene derecho a la libertad de culto… siempre que no haga daño a otras personas. Y la lista sigue. El único derecho que no tiene ningún requisito es a ser feliz. Creo yo que el limitar la fianza a quienes han roto el contrato social, aunque ciertamente no resolverá el problema craso de criminalidad en la Isla, si tiene como efecto el ayudar a la ciudadanía a ser más segura y por lo tanto, quizás hasta un poco más feliz.
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